En medio de la turbulencia generada por la escalada bélica en Medio Oriente, que ha provocado un aumento de US$ 20 por barril en el precio del petróleo en menos de una semana, la demanda de aceites vegetales para la producción de biocombustibles ha impulsado significativamente el valor de los granos oleaginosos, especialmente la soja.
El aceite de soja en Estados Unidos ha experimentado un incremento del 35% en lo que va del año. Esta tendencia alcista se manifiesta en plena cosecha brasileña, donde se anticipa una producción récord de entre 175 y 180 millones de toneladas, a pesar de los recientes ajustes a la baja en las estimaciones. El precio de la soja alcanzó máximos de casi dos años, con una cotización de US$ 445,7 para la posición de julio en la Bolsa de Chicago, representando una subida semanal del 2,5%.
**Situación de la soja en Uruguay**
Este cambio de panorama global no se refleja completamente en el mercado uruguayo debido al ensanchamiento de las primas en Nueva Palmira. Las referencias locales oscilan entre US$ 390 y US$ 395 por tonelada. Aunque este valor es superior al de la campaña anterior, la incertidumbre sobre los rendimientos de los cultivos de soja, prolongada por la escasez de lluvias, dificulta que los productores puedan capitalizar estos precios. La falta de agua pone en riesgo la capacidad de los agricultores para comprometer volúmenes de cosecha. Se prevé que los rendimientos de esta zafra estarán considerablemente por debajo del récord de la campaña pasada, que superó los 3.100 kilos por hectárea.
**El trigo en ascenso**
El trigo en Chicago alcanzó su nivel más alto en un año, cerrando la semana con un aumento del 4,5% y acumulando un 17% desde mediados de febrero. El cereal subió US$ 10 en una semana, terminando el viernes cerca de los US$ 240 por tonelada para la posición de diciembre en la Bolsa de Chicago, un valor de referencia también para la cebada de la próxima siembra. Esta fue la cuarta semana consecutiva de ganancias para el trigo, impulsadas por la cobertura de los inversores en respuesta a la tensión geopolítica global, incluyendo el conflicto en el Mar Negro entre Rusia y Ucrania, según el análisis de Granar. Otro factor alcista es la sequía en las regiones trigueras de Estados Unidos, que afecta a un 70% de la producción esperada. Con cotizaciones de trigo un 30% más altas que la campaña anterior, la cebada genera un renovado interés para la próxima siembra de invierno, y el trigo insinúa una posible recuperación en los valores, aunque los precios locales del grano disponible de la cosecha 2025 permanecen bajos.
**Impacto en la urea, el maíz y la colza**
A la incertidumbre sobre la sostenibilidad de estos precios se suma la preocupación por el fuerte aumento que comienza a trasladarse a los fertilizantes, en particular a la urea, antes de la siembra de invierno, debido a su dependencia del precio y la disponibilidad del gas natural. El maíz también registró ganancias, con la posición de mayo subiendo US$ 2,8 por tonelada hasta los US$ 181,3, lo que representa un aumento semanal del 2,7% en Chicago. Los valores para diciembre en Estados Unidos subieron un 3% hasta los US$ 190.
En Europa, la colza alcanzó máximos de nueve meses, impulsada por el repunte del precio del petróleo. La posición de febrero de 2027 se fortaleció hasta los US$ 571, con incrementos sostenidos en euros. En el mercado local, la colza alcanzó los US$ 505 por tonelada para la próxima cosecha, y la carinata se situó en US$ 564. Las oleaginosas de invierno se perfilan para una nueva campaña con una significativa ventaja de precio frente a la soja y los cereales, tendencia que se observa también en el girasol, que presenta los mejores márgenes entre los cultivos de invierno gracias a la solidez del mercado y rendimientos estables incluso en condiciones de sequía, lo que cimenta sólidas expectativas productivas.