Un monumental órgano de origen suizo, con un peso de seis toneladas, una antigüedad que se remonta a 1923 y una composición de 1.500 tubos, ha sido donado a la iglesia de Rocha. Este imponente instrumento, capaz de generar alrededor de 25 registros sonoros, encontrará su nuevo hogar en la Parroquia Nuestra Señora de los Remedios.
Nicolás Estekel, experto en estos complejos instrumentos, detalló a Subrayado su labor en el ensamblaje de los tubos y elementos de madera, una etapa crucial antes de que los técnicos procedan con la afinación y los toques finales. Estekel reveló que el órgano procedía de una «muy pequeña y pintoresca iglesia en Suiza», que decidió donarlo a Uruguay. Esta decisión responde a una tendencia en Suiza hacia la modernización musical, buscando sonoridades más ágiles.
Fernando Abreu, director de Cultura de Rocha, afirmó que se han tomado todas las precauciones necesarias para la instalación del imponente órgano. Subrayó que las estructuras de las iglesias suelen estar diseñadas para albergar instrumentos de esta magnitud, asegurando que «la capacidad es la adecuada para su montaje». Abreu también anticipó que el órgano fomentará una integración social, abriendo sus puertas a toda la comunidad, incluyendo a jóvenes músicos de la Sinfónica Juvenil.
Alejo Umpiérrez, intendente de Rocha, calificó el evento como una jornada «histórica» para el departamento, destacando que el valor de fabricación del órgano supera el millón de dólares. La compleja gestión para su adquisición fue liderada por el uruguayo Mario Damico, conocido por su participación en la restauración del órgano de Notre Dame tras el incendio. Umpiérrez explicó que este logro representa la culminación de «más de dos años» de esfuerzos. Añadió que hubo intentos en Suiza por declarar el instrumento Patrimonio Nacional para impedir su salida, pero finalmente no prosperaron. Tras «más de un mes de tránsito», el valioso órgano ya está listo para ser ensamblado en la iglesia.