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El valor de la colza en Uruguay ha experimentado un repunte significativo, alcanzando su punto más alto desde 2022, justo cuando los agricultores uruguayos se preparan para la siembra. Esta semana, el precio local de la oleaginosa se situó en US$ 524 por tonelada. Este nivel no se veía desde la invasión rusa a Ucrania en 2022, un evento que, en su momento, disparó las cotizaciones a un pico extraordinario de hasta US$ 800 por tonelada, afectando al segundo productor mundial y principal proveedor de la Unión Europea. La actual coyuntura genera un momento crucial para la decisión de cuánta superficie destinar a este cultivo.
La tendencia alcista de la colza sigue el pulso del mercado Matif de París, referencia clave para Uruguay, y se alinea con la cotización del petróleo, que esta semana superó los US$ 100 por barril. En este escenario, los cultivos de oleaginosas de invierno muestran una ventaja de margen considerable frente a otras opciones invernales, con referencias que ya superan en US$ 25 lo proyectado, justo cuando la siembra de colzas invernales está en marcha.
Un nuevo elemento alcista emerge de Australia, el tercer exportador mundial de colza (después de Canadá y Ucrania, con unos 5 millones de toneladas el año pasado). Los pronósticos meteorológicos australianos indican un 70% de probabilidad de que un fenómeno de El Niño severo provoque sequías en la temporada primavera-verano, impactando los cultivos ya afectados por el encarecimiento de insumos, especialmente los fertilizantes nitrogenados. Esto lleva a una proyección de reducción del 19% en la producción de canola para la campaña 2026/27, estimándose en 6,2 millones de toneladas métricas, y una caída del 16% en las exportaciones, hasta 4,7 millones de toneladas. Además, la creciente preocupación por la escasez de combustibles en Australia, particularmente el de aviación, está impulsando el uso doméstico de la colza como materia prima para producir Combustible de Aviación Sostenible (SAF), una estrategia para disminuir la dependencia energética global.
En Uruguay, la determinación de aumentar el área sembrada con oleaginosas de invierno se fortalece. Aún se observan retrasos en los planes comerciales para la carinata, un cultivo que complementa las brásicas y que en zafras previas se cotizó al 100% del valor de la colza de febrero siguiente, cifra que hoy ronda los US$ 590 por tonelada.
**Otras Tendencias en el Mercado de Granos**
Mientras tanto, la soja mantiene su cotización en el mercado de Chicago, fluctuando alrededor de los US$ 435 por tonelada para la posición julio, una cifra que se ha mantenido estable por más de un mes. A nivel local, las referencias se sitúan en torno a los US$ 400 por tonelada al inicio de la cosecha. Este es el precio más elevado en más de un año, a pesar de una campaña marcada por la escasez de lluvias, que se prevé reducirá la producción a la mitad en comparación con el año anterior, alcanzando aproximadamente dos millones de toneladas, con un rendimiento nacional estimado en 1.600 kilos por hectárea.
El precio del trigo en Chicago también ha experimentado un notable ascenso esta semana, si bien sufrió un leve retroceso el viernes debido a las lluvias en el cinturón triguero estadounidense, que venía sufriendo sequía. La posición diciembre cerró en US$ 239 por tonelada, acumulando un robusto incremento del 6% en las últimas dos semanas. Este valor, US$ 50 superior al registrado en la zafra anterior, genera un mayor atractivo para la cebada maltera en Uruguay, lo que ha impulsado la reserva de área por parte de las malterías, que anticipan un ligero aumento respecto a la temporada pasada. A nivel global, se proyecta una disminución en la producción de trigo para la próxima campaña, atribuida a la reducción del área sembrada en mercados clave como Estados Unidos, Europa, Australia y Argentina, sumada a una menor productividad esperada por el incremento de los costos de fertilizantes. En Argentina, a pesar de la presión sobre los insumos nitrogenados, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó el jueves una leve contracción del 3% en la superficie destinada al trigo para la zafra 2026/27, totalizando unos 6,5 millones de hectáreas.
En contraposición, el área de maíz, un cultivo con alta demanda de nitrógeno, se espera que disminuya en la Unión Europea y Estados Unidos en la próxima siembra debido a los elevados costos de este insumo, lo que podría redirigir parte de esa superficie hacia las oleaginosas. Mientras tanto, Argentina reporta un avance del 32% en la cosecha de maíz de una zafra récord, con estimaciones de producción que varían entre 61 y 67 millones de toneladas. Los precios locales del maíz, en una campaña que se anticipa menor de lo proyectado inicialmente, se ubican entre US$ 240 (a levantar) y US$ 260 por tonelada.
Finalmente, el mercado del arroz ha visto una estabilización de sus precios, tras un período de incrementos moderados pero constantes desde principios de año. En el sur de Brasil, la cotización se ha asentado en torno a los US$ 12,50 por bolsa de 50 kilos. En Uruguay, la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA) comunicó un avance del 82% en la superficie cosechada, superando el promedio de las tres zafras anteriores y el ritmo de 2025, con rendimientos que muestran una mejora en la fase final de la cosecha, gracias a la mayor productividad de las variedades de ciclo largo.