El mercado de granos experimentó una semana de ganancias, ofreciendo un respiro dentro de un contexto general de precios deprimidos. Esto se tradujo en que la soja superara la marca de los US$360 por tonelada y en una firme recuperación para las oleaginosas de siembra invernal y el girasol. A pesar de esta mejora, la inminente y voluminosa cosecha brasileña de soja sugiere que esta tendencia alcista podría no ser sostenible a largo plazo, recomendando cautela y la consideración de ventas. En la última semana, el valor de la soja se incrementó en US$10 por tonelada, pasando de US$356 a US$366, mientras que las recientes precipitaciones podrían contribuir a garantizar rendimientos aceptables para los cultivos. Paralelamente, la colza también mostró un avance, escalando de US$467 a US$487. Aunque este incremento tiene un impacto limitado sobre la cosecha anterior, mayormente comercializada, envía una señal alentadora para la próxima siembra de invierno, especialmente considerando las bajas expectativas de precios para el trigo y la cebada. Igualmente, el trigo con vencimiento en diciembre en Chicago, un referente clave para la cebada uruguaya, experimentó un repunte, moviéndose de US$180 a US$185. Varios factores impulsaron esta subida semanal. Entre ellos se destacan la apreciación de la divisa brasileña, que podría ralentizar las exportaciones, el alza en los precios del crudo, influenciada por la inestabilidad en Venezuela y las protestas en Irán, así como cierta especulación ante precios percibidos como excesivamente bajos. En cuanto al trigo, la sequía en algunas regiones productoras de Estados Unidos también contribuyó al alza. No obstante, el inicio de la recolección de soja en Brasil genera incertidumbre sobre la posibilidad de futuras subidas significativas. La atención del mercado se centrará en la actualización de las proyecciones de oferta y demanda que publicará el USDA el lunes 12, aunque se anticipan cambios de poca envergadura inicial. Específicamente, las estimaciones del USDA para la producción brasileña de soja rondan los 175 millones de toneladas, cifra inferior a la mayoría de las proyecciones locales que superan los 177 millones. Este diferencial será un punto clave a observar el lunes por la tarde. Respecto al maíz, la llegada tardía de las lluvias ha llevado a que una parte considerable de los cultivos se destine a la producción de ensilaje para forraje, reduciendo la oferta de grano y con potencial para incrementar los precios a lo largo de 2026, dado que la demanda de tambos y corrales se prevé sostenida. Sin embargo, estas precipitaciones favorecerán el desarrollo de los cultivos de segunda siembra; de hecho, se observa una tendencia a la cosecha temprana de ensilaje y la resiembra con cultivos tardíos. Finalmente, en el sector arrocero, si bien la apreciación del real ha impulsado el precio a cerca de los US$10 por bolsa, este nivel aún es insuficiente para aliviar la presión sobre los productores que arriendan tierras y agua, quienes enfrentan grandes dificultades para cubrir sus gastos operativos.

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