El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) impulsa el pastoreo de ovinos en viñedos como una estrategia clave para potenciar la sostenibilidad ambiental, económica y productiva de la vitivinicultura en Uruguay. Esta innovadora práctica, cuyos beneficios y pormenores de manejo han sido validados por INIA, está siendo destacada durante la Expo Rural de Melilla 2026, donde profesionales del instituto comparten los detalles de su implementación.
Desde el stand del INIA, expertos como la ingeniera agrónoma y Dra. Georgina García Inza, investigadora del Sistema Vegetal Intensivo, y el enólogo Martín Gervasini, del viñedo de la Estación Experimental de INIA Las Brujas, junto al Ing. Agr. Dr. Andrés Coniberti, referente en viticultura, expusieron las particularidades de este manejo. Un objetivo fundamental es optimizar la permanencia de los animales en el viñedo, reduciendo al mínimo la necesidad de supervisión constante.
**La raza Southdown y el ajuste de los ciclos**
Tras una exhaustiva caracterización, la raza ovina Southdown se ha consolidado como la opción predilecta para este sistema. Un desafío inicial fue armonizar los ciclos reproductivos de los ovinos con el desarrollo vegetativo de la vid, lo que se logró adelantando la encarnerada. Así, durante la brotación de las viñas, únicamente los corderos destetados son introducidos. El resto del año, una vez retiradas las mallas antipájaros, tanto ovejas como corderos pueden acceder al cultivo.
Para un viñedo de dos hectáreas, como el de Las Brujas, se recomienda una carga de 20 ovinos adultos, más sus crías. La cantidad óptima de animales siempre dependerá de la oferta forrajera, buscando asegurar una alimentación adecuada sin que las ovejas dañen las plantas, consumiendo exclusivamente la vegetación a nivel del suelo.
**Capacitación del personal: un pilar fundamental**
Es crucial destacar la importancia de no dejar a los ovinos sin supervisión. Por ello, la capacitación del personal del viñedo resulta esencial. Aunque expertos en viticultura, estos operarios deben adquirir conocimientos en ovinocultura para garantizar el bienestar animal y evitar cualquier daño a las vides. Este proyecto de investigación en INIA acumula ya tres años de exitoso desarrollo.
**Ventajas múltiples para el viñedo**
Los beneficios de esta simbiosis son múltiples. Más allá de la limpieza natural del viñedo, que reduce la necesidad de maquinaria como la rotativa, se observa una notable disminución en los focos de enfermedades. Los ovinos consumen las uvas caídas y no cosechadas, eliminando así una fuente importante de inóculos y problemas sanitarios para la siguiente temporada.
Adicionalmente, se reduce la necesidad de mano de obra para el desmalezado, e incluso se están probando con éxito algunas experiencias iniciales de deshoje natural. Este sistema conlleva una menor dependencia de agroquímicos, con una reducción significativa en la aplicación de herbicidas (en el viñedo de INIA, una única aplicación anual es suficiente) y fertilizantes, lo que se traduce en importantes ahorros económicos. Asimismo, promueve el reciclaje de nutrientes, incrementa el carbono orgánico en el suelo y, al disminuir el uso de maquinaria, contribuye a una menor emisión de dióxido de carbono.
**Un manual técnico en desarrollo y llamado a la colaboración**
Con el fin de expandir este conocimiento, INIA Las Brujas ofrece asesoramiento a los productores interesados y tiene previsto elaborar un manual técnico integral sobre el manejo combinado de ovinos y viñedos para el próximo año.
Los investigadores enfatizan la necesidad de aplicar estos manejos con sumo cuidado y respeto, recordando que los ovinos no son meras herramientas para el control de malezas, sino aliados que permiten una valiosa sinergia entre la producción vitícola y la ovina. Si bien integrar un viñedo en un predio ya ovino puede ser más complejo que introducir ovinos en un viñedo existente, se destaca la oportunidad de explorar la colaboración y complementación de esfuerzos entre productores de ambos rubros en el sector privado.