La Cámara Uruguaya de Procesadores Avícolas (Cupra) ha emitido una alerta a la ciudadanía, exhortando a la adquisición exclusiva de productos de firmas autorizadas. Paralelamente, la entidad ha solicitado detalles sobre las indagaciones de incidentes recientes de contrabando de carne avícola en Durazno y Salto, prácticas ilícitas que no solo comprometen la economía del sector avícola uruguayo, sino que también representan una amenaza para la salud pública.
En un comunicado difundido este miércoles, Cupra manifestó su «honda inquietud» ante el aumento del tráfico ilegal de pollo, el cual se ha hecho evidente con varios casos notorios registrados en las semanas recientes, ocasionando un considerable daño a la producción avícola del país. La asociación gremial comunicó haber expresado su preocupación a la Dirección Nacional de Aduanas (DNA) respecto a la circulación de productos avícolas de origen ilegal en establecimientos comerciales y ha pedido ser mantenida al tanto de los progresos en las investigaciones. Además, la cámara ofreció su total colaboración a las autoridades, comprometiéndose a facilitar cualquier dato que ayude a esclarecer los sucesos y a prevenir futuros actos de contrabando.
Recientemente, dos incidentes han subrayado la magnitud de este problema. El 22 de enero, un vehículo transportando carne avícola de la marca brasileña Jaguá sufrió un vuelco en la ruta 6, cerca de Cuchilla de Ramírez, en Durazno. Los ocupantes del camión se dieron a la fuga tras el accidente, lo que levantó sospechas de ilegalidad. Al día siguiente, el 23 de enero, efectivos de la DNA y de Policía Caminera interceptaron una camioneta en la ruta 3, en Salto, que llevaba un cargamento de pollo de origen foráneo, sin la documentación reglamentaria y sin las condiciones térmicas apropiadas para su conservación.
La cámara, presidida por Domingo Estévez, ha enfatizado los graves riesgos asociados a la comercialización de pollo de contrabando. Según Cupra, con estos productos, «se pierde totalmente la pista de su procedencia, las circunstancias sanitarias y bromatológicas en las que fue elaborado, trasladado y almacenado, careciendo de las salvaguardias de inocuidad requeridas por la legislación actual.» Esta situación, agregan, «repercute negativamente en un sector que, por años, ha dedicado un esfuerzo considerable a modernizarse, perfeccionar sus procesos y asegurar la entrega de alimentos confiables y de alta calidad a los consumidores uruguayos.» Cupra está considerando solicitar una audiencia con el Ministerio del Interior (MI) para obtener detalles sobre el progreso de las investigaciones. La organización reafirmó su «dedicación a la legalidad, la protección de la salud pública y el impulso de la industria nacional, subrayando la trascendencia de la colaboración entre el ámbito productivo y las entidades gubernamentales para erradicar actividades ilícitas que impactan negativamente a toda la comunidad.»
Finalmente, la entidad reiteró su recomendación a los ciudadanos de optar por adquirir únicamente productos avícolas debidamente identificados y provenientes de empresas que posean la habilitación correspondiente. Estos establecimientos, destacó Cupra, son objeto de rigurosas inspecciones veterinarias por parte del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y de controles de inocuidad supervisados por el Instituto Nacional de Carnes (INAC), garantizando así la seguridad alimentaria.