El creciente número de personas en situación de calle se ha convertido en una preocupación central para diversos barrios, siendo el Municipio CH uno de los más afectados. La situación es alarmante, con un registro de 50 incidentes reportados en una sola semana. Ante este panorama, la alcaldesa Matilde Antía confirmó a Subrayado la solicitud de un encuentro con el ministro del Interior, Carlos Negro, impulsada por el significativo incremento de las denuncias ciudadanas.
Antía explicó que la problemática se manifiesta como un «problema de convivencia». Según sus declaraciones, existe una doble tensión: por un lado, la utilización indebida de espacios públicos por parte de estas personas, algo que la ley califica como impropio; por otro, la percibida falta de empatía de algunos vecinos hacia quienes no gozan de las mismas oportunidades y no reciben ayuda. La alcaldesa detalló el impacto directo en la vida cotidiana de los residentes y comerciantes: «Están en la puerta de mi casa, bajo la ventana de mi casa, en la entrada de mi comercio…», ejemplificó. Además, la jerarca hizo un llamado al gobierno nacional para que declare una emergencia, argumentando la necesidad de «dar una mano» y «sacar para adelante» a personas a las que, claramente, «el Estado no está llegando».
Por su parte, los vecinos del Municipio CH corroboraron las dificultades de coexistencia. En diálogo con Subrayado, expresaron su profunda preocupación por «convivir con un grupo humano con el cual no puede existir cohesión», debido a diferencias fundamentales en los estilos de vida. Mencionaron prácticas como la preparación de alimentos y la realización de necesidades fisiológicas en espacios públicos, lo que genera suciedad y un ambiente al que «no podemos estar acostumbrados». También señalaron el impacto negativo en los establecimientos hoteleros de la zona. Una residente destacó que «no es nada fácil convivir en esa situación», recordando un «noviembre penoso» que marcó el inicio de una serie de robos, donde cualquier persona con «algo dorado en el cuello» era «abordada de mala manera» para sustraerle sus pertenencias. Los vecinos manifestaron sentirse inseguros al caminar por el barrio y confirmaron que la delincuencia ha afectado a los hoteles. Como acción concreta, han recolectado 700 firmas que planean entregar al Ministerio del Interior, al Mides y a la intendencia, buscando una intervención efectiva y soluciones urgentes.