Con el inicio del nuevo ciclo escolar, la agrupación «Todos Pertenecemos», compuesta por doscientas familias con hijos autistas en edad educativa, ha elevado su voz para denunciar la deficiencia de asistentes personales. Su objetivo es asegurar que todos los niños puedan ejercer su derecho a una educación inclusiva y de calidad, un pilar fundamental para su desarrollo. La situación actual es alarmante: más de 7.000 individuos aguardan la asignación de un acompañante, con algunos casos superando los cuatro años de espera. Eliana Moreira, portavoz de la iniciativa, enfatiza que la Ley de Protección Integral de Personas con Discapacidad, en su artículo 25, contempla la figura del asistente personal como un soporte esencial para quienes presentan dependencia moderada o severa. Moreira lamenta que, a pesar de existir profesionales habilitados en número similar a los solicitantes en lista de espera, el acceso a este servicio es casi nulo. Atribuye esta parálisis a una clara «falta de voluntad política», calificando la situación como una «vulneración sistemática de derechos» que afecta gravemente a las familias involucradas. «Los niños transitan su educación sin el apoyo necesario, perdiendo años cruciales de aprendizaje que podrían haber capitalizado con un asistente», explica Moreira, quien personalmente vivió una espera de casi cinco años. Esta prolongada demora genera un «desgaste inmenso» en la salud mental de los padres y un considerable «sacrificio económico», forzando a muchas madres a abandonar sus empleos para asumir ellas mismas el rol de acompañantes en el aula. Subrayando la «desoladora» realidad, el colectivo también insta al Estado a proporcionar soporte emocional para las familias, desde el momento del diagnóstico hasta las fases subsiguientes. Anuncian que la próxima semana formalizarán una demanda contra el Estado para garantizar el cumplimiento de las normativas vigentes, al tiempo que recalcan la relevancia del respaldo social en esta reivindicación. Mariana Curbelo, madre de Emma y Maite y miembro de «Todos Pertenecemos», ilustra la problemática con su propia experiencia. Su hija Emma, inscrita en el Sistema de Cuidados desde 2023, sigue sin obtener respuesta del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) tras tres años. Actualmente, el soporte educativo que Emma requiere debe ser cubierto en el ámbito doméstico. Con un coste mensual estimado superior a los 30.000 pesos, la contratación de un asistente personal es inalcanzable para la mayoría de los hogares. Curbelo describe su lucha como una «batalla incesante» no solo contra la burocracia estatal, sino también frente a barreras sociales. Relata cómo sus hijas han sido excluidas de actividades comunes, como invitaciones a cumpleaños o la participación en la fiesta de fin de año, evidenciando que el mayor desafío es la «soledad» en la que se ven forzadas a enfrentar este proceso.

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