La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) informó que los precios de los alimentos registraron un incremento en marzo, atribuible en parte al aumento del costo de la energía debido al conflicto en Oriente Medio.
Por segundo mes consecutivo, los precios globales de los alimentos subieron en marzo. Esta tendencia alcista, detallada por la FAO, se vincula al incremento en los costos energéticos, resultado directo de la situación bélica en la región de Oriente Medio.
El índice de precios de los alimentos a nivel mundial de la FAO, que monitorea una canasta de productos básicos, experimentó un aumento del 2,4% en un mes y un 1% en comparación con el mismo mes del año anterior (marzo de 2025).
Máximo Torero, economista jefe de la FAO, señaló en un comunicado que las subidas de precios desde el comienzo del conflicto han sido contenidas. Atribuyó este fenómeno al alza del petróleo, si bien la amplia disponibilidad de cereales a nivel global ayudó a mitigar un mayor impacto.
Torero advirtió que si la confrontación se extiende por más de 40 días, ante el elevado costo de los insumos y los márgenes de ganancia reducidos de los agricultores, estos se verán forzados a tomar decisiones difíciles: mantener la producción con menos recursos, reducir la superficie cultivada o cambiar a cultivos que demanden menos fertilizantes.
Estas elecciones tendrán un impacto directo en el rendimiento de las cosechas y, en consecuencia, influirán en la oferta de alimentos y los precios de los productos agrícolas básicos durante el resto del año en curso y el próximo.
El conflicto en Medio Oriente ha provocado un aumento en el precio de los fertilizantes. Se estima que el 30% de estos productos suele transitar por el estrecho de Ormuz, y su valor también está ligado al costo del gas, esencial para su manufactura.
Detallando los datos, el índice de precios de los cereales de la FAO registró un incremento del 1,5% en marzo en comparación con el mes precedente.
El trigo mostró un incremento notable del 4,3%, motivado por la preocupación ante posibles sequías en las cosechas de Estados Unidos y una proyectada reducción en las siembras australianas, a causa del encarecimiento de los fertilizantes.
El precio del maíz también experimentó una leve subida, influenciada por la inquietud sobre los fertilizantes y las políticas nacionales de apoyo a los biocombustibles. No obstante, una generosa oferta global de este grano contribuyó a contener un alza mayor.
Por el contrario, el índice del arroz descendió un 3% debido a una disminución en la demanda.
El índice de los aceites vegetales se elevó un 5,1%, ante la perspectiva de una mayor demanda de biocombustibles, ligada al incremento del precio del petróleo.
El azúcar registró una tendencia similar, con un aumento del 7,2%. Esto se debe a la expectativa de los mercados de que Brasil, el mayor exportador, incremente su producción de etanol.
A pesar de esto, la disponibilidad global de azúcar permanece elevada, gracias a las buenas cosechas que se están desarrollando en India y Tailandia.
El índice de la carne creció un 1%: la de cerdo impulsada por la demanda en la Unión Europea, y la de res debido a una oferta más reducida, particularmente en Brasil.
Fuente: AFP