El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) ha captado la atención en la Expo Rural de Melilla de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) con la presentación de un innovador sistema de aeroponia aplicado a la producción de minitubérculos, una de las novedades más destacadas del evento. Esta tecnología, exhibida en el stand del INIA, está diseñada para optimizar la disponibilidad de semilla de papa certificada para los productores agrícolas. La aeroponia emerge como una solución eficaz para paliar una dificultad recurrente que afecta a los granjeros paperos: el acceso a semillas de calidad adecuada y en el volumen necesario. En el área demostrativa del INIA en el predio de Melilla, se ha instalado un módulo que replica el ensayo aeropónico que el instituto desarrolla en colaboración con la empresa Rústikas.Uy. El propósito central de esta iniciativa es robustecer la oferta de semilla certificada de papa de origen nacional. Con esta técnica, se logra que las plantas se desarrollen con sus raíces suspendidas en el aire, en un entorno oscuro y bajo condiciones controladas, sin necesidad de suelo. Esto permite la obtención de minitubérculos saludables y de alta calidad, con una reducción significativa en los tiempos y costos de producción. Gustavo Rodríguez, investigador del INIA, y Alfonso Grela, en representación de Rústikas.Uy, compartieron con este medio detalles sobre esta propuesta, que figura entre las más comentadas en la 15ª edición de la Expo Rural de Melilla. Rodríguez explicó que este sistema cuenta con una historia de varios años a nivel mundial, con un posible origen en las investigaciones de la NASA. Fue el Centro Internacional de la Papa (CIP) quien recogió y adaptó esta tecnología para la producción de papa en aeroponia, que posteriormente llegó a Uruguay, primero en el ámbito privado y luego con la activa participación del INIA. En el predio de Melilla, la colaboración con Rústikas.Uy –socio del INIA en el desarrollo y validación de variedades, y en la producción de semilla básica de los materiales generados por el programa– ha permitido montar este módulo demostrativo. Su propósito es ilustrar cómo se producen los minitubérculos, que constituyen el punto de partida de la producción de papa a partir de semillas básicas y que, en una fase posterior, son trasladados al campo. Rodríguez añadió que existen dos ciclos productivos anuales, uno en otoño y otro en primavera. La producción combinada de ambos ciclos se destina a la siembra en el otoño subsiguiente, lo que significa que el productor que adquiere o inicia su cultivo con estos minitubérculos comenzará su ciclo de producción en la temporada otoñal. La intención, según comentó, es familiarizar a los agricultores con el sistema para que puedan, a futuro, capitalizar sus beneficios. Mencionó que «ya hay productores que han implementado esta tecnología para producir su propia semilla, tanto en colaboración con INIA como con Rústikas.Uy, la empresa que provee los plantines (esquejes) necesarios». El proceso se inicia con una plántula in vitro, seguida de la producción de esquejes en turba y luego en hidroponia, antes de su traslado a la aeroponia. Al abordar las ventajas, el investigador enfatizó que, a diferencia de los métodos tradicionales que emplean sustratos (como turbas o enmiendas) y que conllevan «múltiples complejidades de manejo», la aeroponia ofrece un mayor rendimiento de minitubérculos. Subrayó que es un «sistema considerablemente más limpio y controlado», dado que «prácticamente todos los parámetros productivos están regulados, desde la dosificación de nutrientes en el riego, ajustada al crecimiento de la planta». Esta precisión reduce los riesgos de enfermedades transmitidas por el suelo y, debido al incremento de minitubérculos por superficie, se logran «significativas reducciones de costos». Por su parte, Alfonso Grela, de Rústikas.Uy, señaló que su empresa «validó esta tecnología para el contexto uruguayo», comenzando en 2020 la producción y comercialización de minitubérculos de las variedades desarrolladas por el INIA. Destacó que «el minitubérculo representa la categoría inicial y más saludable de semilla de papa, ofreciendo la máxima calidad y el inherente potencial de las variedades del INIA, que poseen una notable resistencia a las virosis transmitidas por la semilla». Esta característica ha permitido a los agricultores que adoptaron el sistema «contar con su propio suministro de semilla, especialmente en años previos donde hubo serias dificultades de abastecimiento a través de los canales tradicionales de importación». Sin embargo, Grela advirtió que una respuesta a una demanda masiva, ante eventuales crisis de abastecimiento, no sería inmediata. «Este es un proceso que requiere una planificación a dos o tres años», explicó, «ya que el minitubérculo plantado en campo al año siguiente, bajo condiciones específicas, produce una semilla G1 igualmente valiosa que el agricultor debe seguir multiplicando. Por lo tanto, un impacto significativo solo se alcanzaría si se lograra duplicar o triplicar la capacidad actual de producción de minitubérculos en ese mismo lapso». Aun así, se aconseja a los productores con las condiciones idóneas «explorar y familiarizarse con el manejo de esta técnica». «Lo que este sistema confiere es una considerable independencia frente a los desafíos de suministro de semillas», afirmó Grela para finalizar. «En la producción de papa, la semilla no solo es el insumo primordial, sino también un factor determinante en el rendimiento y la calidad del cultivo».

Fuente: Enlace Original

By

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *